Sobre Circular 22, de Vicente Luis Mora
Como algunas
revistas no quieren publicarme una reseña de Circular 22 — aducen que no
es novedad y que es un libro que ha dado muchas vueltas— me decido a escribir
unas notas en mi propio blog.
Circular 22
no es un libro redondo, eso está claro. Tiene anfractuosidades, pasadizos,
relieves, hondonadas. Bueno, es como Madrid. Parece que en Circular 22
se habla de Madrid, aunque luego se ve que no, que es Madrid la que habla del
autor (los autores, sucesivos, excesivos). Se circula, mucho, por Madrid, pero
luego el autor se sale de madr(e)id y se va a las afueras, esto es al mundo, a
los con-fines.
He leído el
libro de Mora en varias semanas (lo que el (los) autores han tardado en
escribir veinticuatro años). Entretanto he leído otros libros del autor (por
ponerme al día). Crear lectores, Centroeuropa, El lectoespectador. Antes,
claro, Cúbit, En esta red sonora.
Así, entre
tanto libro he bajado y subido de Circular, yo, que he nacido y vivido décadas
en esta ciudad y jamás he tomado la línea Circular. Lo haré en breve, por si
encuentro algo del libro: restos, huellas, pecios, quién sabe.
Circular 22
es, como dice el autor «una dinámica, un trayecto entendimiento de la
literatura como trayecto incesante». Por ahí el lector recorre múltiples
géneros: poesía, ensayo, teatro, aforismo, microcuento, crónica, apunte,
diario. Es decir, es un libro sin género que engulle todos los géneros. Los
fagocita. Es un libro de-generado, re-generado.
Mora, como le
pasaba a Gonzalo Torrente Ballester con su magnetófono, no ha dictado sus
textos al libro, sino que el libro (Madrid) le ha dictado al autor su mundo.
«La escritura como primer acto del día. Antes de cualquier acto de
alimentación, higiene o trabajo. La literatura como lo primero, como aquello
que harías si solo pudieses hacer una cosa», ha dicho/escrito el autor.
Bien, me bajo
por el momento de este circular, de este nomadismo, de esta escritura de
nómada. De este deambular por una ciudad entrópica, pues Circular 22 es
pura entropía, desorden y orden, reordenamiento de lo real, bifurcaciones y
fluctuaciones.
Me bajo, pero
«yo me quedo en Madrid, ¿me estás oyendo?, ¿me estás oyendo, cabrón?, me quedo
en Madrid, voy a pasármela para siempre en Madrid, sí, me quedo para siempre,
sí.»

No hay comentarios:
Publicar un comentario