Extranjero
en todas partes
Los días argentinos de Witold Gombrowicz
Mercedes Halfon
Anagrama, 2025
207 páginas
Quienes leemos
y admiramos a Witold Gombrowicz no desperdiciamos una oportunidad para
hablar/escribir sobre el autor de Ferdydurke. A Gombrowicz, una vez lo
conoces, lo lees y lo absorbes, tienes que amarlo o rechazarlo. Él rechazó a
tantos, que le resbalaría nuestro desdén.
Como digo,
aprovecho el libro de Mercedes Halfon (Buenos Aires, 1980) sobre la vida del
autor polaco en la Argentina para hablar del texto de la autora y del propio
biografiado.
Sobre el texto
de Halfon diré que está conseguido. La autora, que al parecer escribió el libro
como un encargo, ha sabido acercarse a lo más magro de los años de Gombrowicz
en Argentina. La autora ha confesado que hasta llegarle el encargo de biografía
no conocía demasiado la obra del polaco. Esa condición de “extranjero en todas
partes” ha hecho que Gombrowicz sea un autor difuso tanto en su país natal como
en Argentina, donde vivió la mayor parte de su vida.
Sin embargo,
esa presencia difusa del autor de Diario argentino no ha impedido que su
huella haya impregnado la literatura argentina hasta el punto de que un autor
tan afinado como Ricardo Piglia dijera que Gombrowicz era un autor argentino.
El texto de
Halfon está conseguido en su vertiente biográfica y en su índole constructiva.
Si bien algunos de los pasajes narrados por la autora son ya conocidos por los
lectores adeptos al polaco, la exposición y el hilo narrativo hacen que la
lectura sea reveladora, lúcida y amena. Se agradece que la autora haya
prescindido de una voz hagiográfica y hermenéutica. Se agradece que haya ido al
meollo del asunto. Halfon no interpreta, no enjuicia, sino que cede la voz a
los hechos, a los testimonios, a las propias obras del biografiado.
Como biografía
es aproximativa, ligera, sin profundidades ni hallazgos nuevos. Halfon cuenta
lo que ya se sabe de los años de Gombrowicz en Argentina. Pero lo cuenta muy
bien. De Gombrowicz se ha escrito mucho y es mucho, también, lo que el propio
autor ha dejado hablado o escrito. Está su Diario, que publicó en vida,
está Kronos, una especie de diario secreto, paralelo al público, están
su Testamento, donde el autor cuenta sus años argentinos y su regreso a
Europa. Existen textos de conversaciones del autor con periodistas (Lo
humano en busca de lo humano (1969) se compone de conversaciones del autor
con Dominique de Roux) donde Gombrowicz habla de sus obras y de su concepción
ética y estética.
De todo ello
da cuenta y utiliza Halfon en su espléndida biografía. Pues, como indicaba
arriba, otro acierto de la escritora argentina ha sido la incorporación de
testimonios, algunos aún directos, otros referidos en documentos y escritos,
que dan un toque de vivacidad y de “cuerpo presente” del biografiado.
Y es que en el
texto de Halfon encontramos las voces de los amigos que recibieron al autor
polaco en Buenos Aires y vivieron junto a él los veinticuatro años que pasó en
tierras argentinas. Por ahí hablan Juan Carlos Gómez «Goma», Rússovich, Di
Paola, Betelú, Vilela, todos amigos argentinos, sus amigas polacas María
Swieczewska y Ada Lubomirska, Miguel Grinberg y una larga lista de personas que
trataron y convivieron con el autor durante aquellos años de “exilio” elegido.
Todos estos
testimonios y presencias con voz dan al libro de Halfon una autenticidad que no
habría conferido una minuciosa investigación soportada sólo en datos y
competencia historiográfica. La autora va paso a paso, en cadencia diacrónica
relatada en tiempo presente, desgranando las peripecias vitales del autor de
Transatlántico y Cosmos.
Todos aquellos
años, del 39 al 63, en que el autor polaco abandona Buenos Aires, pasan por
delante del lector con diáfana persistencia. Uno termina el libro de Halfon con
una gusto de verosimilitud a la vez que un entusiasmo mitológico. Pues este
autor polaco que llegó a Buenos Aires por error y se quedó temporalmente
durante más de dos décadas, construyó su personalidad literaria en aquel lugar,
si bien, como dice el título del libro, Gombrowicz fue un extranjero en todas
partes; en la Argentina que le acogió sorprendida de una personalidad
abrumadora y extravagante y en la Polonia que le veía de lejos, ajena aún a la
figura que tras su muerte representaría para la literatura polaca.
En definitiva,
el libro que ha llevado a cabo Mercedes Halfon es una puerta de entrada
magnífica a la figura de un autor que, aún hoy, rompe moldes, un autor de
culto, un raro que sigue poniendo en cuestión muchos de los supuestos valores
de la sociedad y la cultura actuales. Gombrowicz, un escritor al que como dije
al principio, se ama o se desprecia, pues su figura sigue siendo —aún tras
tantos intentos de aprehensión— un autor paradójico e inaprensible.
Como dijo a
sus amigos al despedirse en el puerto de Buenos Aires: «¿Te das cuenta de que
el que se marcha ya no existe?».
Lean este buen
libro de Halfon. Por él conocerán algo mejor al gran Witold Gombrowicz.

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