Los
nuevos Bartleby
Daniel Gascón
Editorial Rosamerón, 2026
200 páginas
Daniel Gascón ha
demostrado en algunos de sus libros anteriores que es un fino observador de la
realidad que nos rodea. En novelas como Un hípster en la España vacía y
en su continuación, La muerte del hípster, describía con ironía y humor
el choque de lo posmoderno y el mundo rural. Gascón, además, ha publicado
libros de relatos y algún otro ensayo.
Este Los
nuevos Bartleby se adentra en la alienación que provoca el trabajo abusivo,
las tensiones entre generaciones y, sobre todo, el futuro incierto para la
juventud del siglo XXI.
Con gran
aparataje documental, estadístico y crítico, con un acerado tono irónico y no
exento de humor, el autor nos hace un repaso certero por las problemáticas
relaciones del ciudadano actual —sobre todo de la juventud— con los dispositivos
que marcan el modo de vida de las sociedades desarrolladas.
Pero lo que
confiere al libro de Gascón una índole más literaria y sugerente es la conexión
entre este ciudadano agobiado por el entorno y la figura del personaje creado
por Herman Melville a mediados del siglo XIX. El copista Bartleby ha sido
analizado en detalle por decenas de escritores, filósofos, sociólogos y
representa la figura del individuo de la renuncia. Su famosa frase, «preferiría
no hacerlo», se ha convertido en una especie de consigna de la resistencia.
Un gran
acierto de Gascón en este ensayo «sociológico» es poner esta relación con el
escribiente Bartleby en el primer plano de la sintomatología contemporánea, de
modo que el posicionamiento vertebral del texto se instaura desde la
perspectiva literaria. Quizá nada ha desvelado más el devenir del ser humano
como la literatura. El escritor argentino Juan José Saer definía la ficción
literaria como una «antropología especulativa», un modo de mirar el mundo como
«un entrecruzamiento crítico ente verdad y falsedad.»
De este modo
Gascón, al introducir la figura de Bartleby, potencia el elemento simbólico en
la ecuación de lo social y lo personal. El posicionamiento radical del
escribiente de Melville se convierte así en una posible salida del ciudadano
atormentado por los problemas del aparato capitalista.
Hay, por
tanto, en esta doble vertiente del ensayo de Gascón, una aproximación más
filosófica que sociológica, más poética que estadística. Lo que proporciona así
la figura ancilar de Bartleby es una salida, una escapatoria de la alienación
amenazadora de una sociedad extremadamente tecnificada y carente de todo
escrúpulo.
La inclusión
del relato de Melville (Bartleby, el escribiente) en el libro ayudará a
aquellos que no lo hayan leído antes a entender el alcance que la metáfora del enigmático
oficinista posee para explicar la potencialidad de su renuncia a seguir
copiando textos. Gascón cita a Deleuze para definir al personaje: «Bartleby es
el hombre sin preferencias, sin posesiones, sin propiedades, sin cualidades,
sin particularidades: demasiado llano como para que se le pueda adherir alguna
particularidad.»
De este modo
el escribiente se convierte en la contracara del individuo contemporáneo, que
está sometido a la “necesidad” de tener más posesiones (apremiado por el
consumismo), a mostrar más cualidades (exposición obsesiva en redes) y a
definir sus preferencias (continua demanda de likes al exhibicionismo
ajeno).
Bartleby es la
antítesis del ciudadano moderno. Es un ser que renuncia, que se niega a tomar
posiciones, que se aparta del régimen de productividad social, aunque nunca
explica por qué prefiere no hacerlo. Es también un emblema de cierta juventud
renuente a aceptar las consignas del compromiso sin horizonte.
Gascón nos da
todas la claves para entender a qué renuncian los nuevos Bartleby. En su
análisis de los males sociales del mundo moderno, el autor pone sobre la página
decenas de ejemplos, multitud de datos y un gran artefacto de citas de
estudiosos de todo tipo. Antropólogos, sociólogos, economistas, poetas, sí, han
desmenuzado el devenir del ser humano en las últimas décadas. La amplia
bibliografía detallada al final del libro da buena cuenta del sustrato
intelectual del ensayo.
Los nuevos
Bartleby es un profundo y entretenido ensayo con ese toque de humor y de
ironía que muestra Gascón en sus habituales análisis de la actualidad. En el
texto, el autor repasa los principales males de la sociedad actual: la
precariedad laboral, la aceleración, la decadencia de la cultura, el
sometimiento a lo visual, la ausencia de un futuro sosegado para los jóvenes,
la ineptitud del poder político para dar alternativas optimistas.
Ante este
panorama, la presencia del renunciante Bartleby puede dar una pista de cómo
salir del atolladero. Quizá su radicalidad sea demasiado arriesgada y
traumática para el individuo del actual siglo, pero sí puede representar una
llamada de atención, un resquicio, una potencial deriva para el ciudadano
perturbado.
Daniel Gascón
nos deja este estupendo estudio crítico a la vista de quien quiera enterarse de
cómo van las cosas y nos da certeras claves para interpretar el futuro.

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