Insurgentes
César Antonio Molina
Erasmus Ediciones, 2025
247 páginas
Parece muy apropiado publicar un libro sobre
insurgentes en este tiempo de vanas ideologías y de defenestración de la
cultura como ámbito de libertad frente al poder. El libro del que quería
hablarles es el que ha escrito César Antonio Molina. El libro lo encontrarán en
Erasmus Ediciones, en una impecable y cuidada edición con una portada muy al
caso, La mort de Marat, de Jacques-Louis David. Al autor lo conocemos
por su larga dedicación a la literatura y a la gestión cultural. Molina es
poeta, ensayista, escribe deliciosos libros de memorias y ha sido director del
Instituto Cervantes, del Círculo de Bellas Artes y Ministro de Cultura, entre
otras ocupaciones, que son muchas.
Hablar de insurgentes a la altura del primer cuarto
del nuevo siglo pareciera tarea romántica o desfasada, como si ciertos
amotinamientos y sublevaciones fueran restos de periclitados tiempos épicos. Y
no, no es así. Molina ha sido muy acertado en traernos a estos insurgentes de
otros tiempos para recordarnos que los intelectuales han de ser contrapeso
ético y estético frente al poder; a todo poder y en todo tiempo, más en la
actualidad.
El libro, que se hace ameno y erudito, asequible y
esclarecedor, se titula así, Insurgentes, está estructurado (de
forma mayoritaria) por capítulos cortos en los que se hace semblanza y relato
de los avatares de algunos de los más reputados sabios—poetas, narradores, filósofos
o directores de cine— del pasado y contemporáneos. Por el libro desfilan desde
Aristóteles hasta David Mamet, desde Valéry hasta María Zambrano. A estos se añaden Joseph
Conrad, Robert Walser, Derrida, Rushdie, Orwell o Stevenson y más.
Así, desde la grecia clásica hasta este siglo XXI,
atravesando siglos intermedios, el autor nos refiere las vicisitudes y
asechanzas que tuvieron que arrostrar tantos y tantos artistas e intelectuales
frente al poder de su tiempo. Frente al castigo del poder ante la radical
rebeldía de tales intelectuales como ante la degradación de la cultura y la (de)formación
que también ha sido arma de los poderosos para doblegar el espíritu crítico del
ciudadano.
César Antonio Molina, atraviesa todos estos avatares y
tiempos en compañía de tantos y tantos representantes de la cultura y el
pensamiento. Aristóteles huyó de Atenas enfrentado con las autoridades que no
le reconocieron como sucesor en la Academia a la muerte de Platón. Dante tuvo
que exiliarse acechado por las autoridades contrarias a su postura política.
Valéry se hizo incómodo a las derechas y las izquierdas por mentener su
independencia. María Zambrano, a quien Molina trató mucho tras el regreso de la
filósofa del exilio, había mantenido fuertes discrepancias con republicanos
como Negrín a pesar de haber demostrado su apoyo a la República. Georges Orwell
«denuncia la “caza del intelectual” desatada en aquellos tiempos inciertos»
previos a la Segunda Guerra Mundial.
Todos los relatos y
análisis que hace Molina resultan amenos, variados; refinados textos de
prosa clara y precisa. César Antonio Molina tiene a sus espaldas decenas de
libros y cientos de publicaciones. Su serie de ‘Memorias de ficción’ es una
poderosa empresa literaria de necesaria lectura; sus ensayos sobre la antipatía
del poder hacia los pensadores, como ‘La caza de los intelectuales’, o los
dedicados a la reducción algoritmica del ser humano en ‘¿Qué hacemos con los
humanos?’ son parte del compromiso del autor gallego ante los desafíos
contemporáneos.
Y es que todo intelectual —término manoseado, lo
sabemos, pero descriptivo— ha de mantenerse firme ante el poder, ya provenga
este de los gobiernos como de los grupos económicos o ideológicos.
Como he dicho más arriba, se agradece la cuidada
edición del libro, en la que se incluyen fotos representativas —autores,
lugares, documentos— y un apartado final con nutrida bibliografía. Forma y
contenido, las dos caras de una perfecta edición.
La lectura de Insurgentes es pues —en
estos tiempos de tribulación—, más que una lectura histórica o anecdótica. Se
trata de una erudita cala en la conformación de la relación entre intelectuales
y poder a lo largo de los siglos y que tiene aún más sentido en tiempos de
crisis de valores y de espíritu ético. Como ha dicho el autor en una reciente
entrevista: «El compromiso significa arriesgarlo todo en los momentos más
difíciles. Arriesgarlo todo es, en los sistemas más violentos, la vida. […] No
todo el mundo está dispuesto a escribir contra el poder para tratar de que
rectifique aquellos errores que está cometiendo.»
La propuesta de César Antonio Molina al hacernos partícipes
de la secular relación entre intelectuales y poder es que, cada cual, todos
nosotros, hemos de erigirnos en intelectuales (mediante la lectura
atenta, la crítica y el escepticismo ante el pensamiento dominante) para
comprender el espíritu de nuestro tiempo. Todos podemos ser insurgentes
si entendemos que el único modo de no someterse a los poderes es afirmarse en
la vigencia de la cultura.

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